Comparativa de aislamientos térmicos.

Actualmente existen tantos modelos de aislantes térmicos en el mercado que se dificulta mucho la decisión de compra. Todos parecen tener unas claras ventajas o propiedades que nos benefician más en función de nuestras necesidades y requerimientos, pero aún así no es fácil elegir.

En este artículo vamos a desarrollar una comparativa entre los aislantes térmicos reflexivos y los aislantes tradicionales más populares como poliestireno expandido y extrusionado, lana de roca y vidrio y poliuretano proyectado.

Los nuevos aislamientos termo-acústicos van dejando de lado a los productos que se han utilizado tradicionalmente para efectuar los aislamientos en obra, reforma, etc., ya que gozan de la mayor eficacia térmica y de los menores espesores del mercado.

Los reflexivos son un producto innovador que da muy buenos resultados ya que no pierde eficacia con el paso del tiempo, y cada vez son más las personas que se decantan por instalarlo.

De hecho, los aislantes térmicos reflectivos son utilizados tanto por profesionales del sector como albañiles, ingenieros, arquitectos, o aparejadores, como por cualquier particular, dada su fácil manipulación e instalación.

Poliestireno expandido vs aislantes reflexivos

El poliestireno expandido, también conocido como “corcho blanco”, es un producto que destaca por sus múltiples usos, uno de ellos como aislante térmico.

Es un material muy ligero, que en comparación a otros aislantes que también pertenecen al grupo de tradicionales es muy fácil de transportar e instalar.

Del mismo modo sucede con los aislantes térmicos reflexivos, sencilla instalación, almacenamiento y transporte.

Además los reflexivos se caracterizan por tener un tamaño muy reducido, su espesor oscila entre los 4 y los 30 mm.

El poliestireno expandido no es ignífugo, y aunque sea resistente al agua, existen diversidad de opiniones con respecto a su comportamiento ante la humedad, muchas fuentes afirman que tiende a absorberla y pierde bastante eficacia.

Por el contrario, está comprobado que los aislantes térmicos reflectivos son muy resistentes tanto al agua como a la humedad, evitando la aparición de cualquier problema derivado de las mismas.

Si buscamos puntos en común entre sendos aislantes, poliestireno expandido y reflexivos, destacaremos que ambos evitan la aparición de hongos y bacterias, son fácilmente reciclables y tienen una gran durabilidad.

Poliestireno extruido vs. aislantes reflexivos

La composición del poliestireno extruido es prácticamente idéntica a la del expandido, sin embargo tiene mayor resistencia térmica. Si se comparase con los reflexivos, veríamos que  los reflexivos cuentan con una gran resistencia térmica y un menor tamaño, es decir, tienen el mismo efecto ocupando menos, y la superficie habitable apenas se ve reducida.

Destacar que el poliestireno extruido es más rígido que el expandido y por lo tanto menos flexible, y su instalación suele ser llevada a cabo por profesionales.

En el caso de los aislantes térmicos reflexivos la instalación es mucho más sencilla, por su flexibilidad y por lo fácil que es manipularlo, sólo con tijeras o cúter se puede cortar.

El poliestireno extrusionado o extruido, es bastante duradero y resistente al agua, pero le afectan significativamente largas exposiciones a la humedad y pierde eficacia, al contrario que los reflectivos.

Una de las grandes desventajas que presentan tanto el poliestireno extrusionado como el expandido es su cuestionable resistencia al fuego. Algunos fabricantes comercializan estos productos remarcando la característica de que retardan su propagación, no obstante no son ignífugos, es decir, no protegen contra el fuego.

Poliuretano proyectado vs. aislantes reflexivos

El poliuretano proyectado, también conocido como espuma de poliuretano, es un aislante térmico compuesto principalmente por petróleo que se utiliza en la construcción, siendo proyectado en forma de espuma permitiendo así que todas las cavidades y lugares de difícil acceso queden completamente cubiertos y por lo tanto aislados.

Colocar esta espuma es bastante más complejo, son profesionales del sector de la construcción o similares los que la instalan en la mayoría de los casos.

En cambio la instalación de los aislantes térmicos reflectivos es tan sencilla que puede llevarla a cabo cualquier persona sin la necesidad de ser un profesional.

El poliuretano proyectado resiste bien al agua, es impermeable, permite la transpiración de los cerramientos por lo que la exposición a la humedad no le suele afectar demasiado y dificulta en gran medida la aparición de hongos, bacterias, etc.

Su principal inconveniente es que es combustible, su resistencia al fuego es bastante reducida (la seguridad en un incendio recae en los materiales situados alrededor).

Esta es una de las razones por las que la espuma de poliuretano se está dejando cada vez más de lado, siendo sustituido por materiales más innovadores y mejorados como por ejemplo los aislantes térmicos reflexivos.

Los reflexivos, tal y como se comentaba anteriormente, tienen similar (en muchos casos superior) resistencia térmica ocupando menos espacio.

Lana de vidrio vs. aislantes reflexivos

Este producto 100% reciclable está formado por fibras de vidrio como su propio nombre indica. A diferencia de la mayoría de los aislantes térmicos tradicionales, tiene una elevada resistencia al fuego llegando incluso a retardar su propagación.

En muchas ocasiones, si la lana de vidrio entra en contacto con agua pierde eficacia. Suele ser bastante resistente a la humedad y es anti hongos y microorganismos, pero en ocasiones si la exposición es duradera acaban haciendo efecto.

Los aislantes térmicos reflexivos, a parte de garantizar aspectos como elevada resistencia térmica, al agua, a la humedad, etc., son imputrescibles, en ellos no aparecen ni hongos ni bacterias.

Adicionalmente, comparten con la lana de vidrio la propiedad de aislar acústicamente en buenas condiciones.

Se han dado casos en los que cuando la lana de vidrio entra contacto directo con la piel produce irritaciones, alergias u otros problemas relacionados con la salud, si bien es cierto que no son habituales, hay que tenerlos en cuenta puesto que puede darse el caso de que libere fibras o emisiones nocivas para las salud.

No es lo más común entre los aislantes térmicos, los aislantes térmicos reflectivos no emiten ninguna sustancia perjudicial para la salud.

Lana de roca vs. Aislantes reflexivos

La lana de roca proviene en gran parte de rocas basálticas, es incombustible y comúnmente utilizada para aislar todo tipo de edificios.

Su instalación y transporte los llevan a cabo profesionales ya que es de gran tamaño, y para ello se requieren recursos de los que los particulares no suelen disponer, todo lo contrario que con los reflexivos.

La lana de roca tiene un espesor de entre 30 mm. – 100 mm. aproximadamente, aunque según donde se quiera poner y lo que se quiera aislar puede ocupar más espacio, más los mínimo 3 cm de cámara de aire y el posterior tabique/pared.

La instalación de este aislante térmico conlleva una pérdida significativa de superficie habitable.

También destacar que la lana de roca se comercializa en diferentes formatos como la lana o fibra de vidrio, en paneles, mantas, etc., lo que hace que este aislante sea más “versátil” dentro de lo complejo de su instalación.

Las lanas, tanto la de vidrio como la de roca cumplen con tres propiedades bastante importantes como son:  La resistencia al fuego, el aislamiento acústico y el aislamiento térmico. 

Junto con el aislante térmico reflexivo (máxima eficacia térmica con el menor espesor) y el poliuretano, son los aislantes más potentes en el mercado en lo que a esos aspectos se refiere.

De todos modos, este aislante en alguna ocasión se ha visto afectado por la aparición de moho, hongos u otras bacterias, así que habría que analizar las condiciones del lugar en el que se instala con respecto a la humedad y posibles microorganismos.

Entonces, ¿aislantes tradicionales o aislantes reflexivos?

Hay diferentes variables a la hora de decantarse por un aislante térmico u otro, pero destaca la conductividad térmica puesto que cuanto mayor sea esta cifra, más conducirá el calor ese material y por lo tanto menos aislará.

Como podemos observar en la tabla, la mayoría de los aislantes reflexivos cuentan con un valor bastante reducido, 0,025 W/(m·K).

Si comparamos simultáneamente este coeficiente con el espesor de cada aislante térmico mostrado, podremos observar que la resistencia térmica de los aislantes térmicos reflexivos es la más potente, puesto que con un menor tamaño que el resto de aislantes tiene un valor muy bajo con respecto a la conductividad térmica.

Aclarar también, que las puntuaciones obtenidas en la comparativa de aplicaciones de cada aislante térmico, “bien, regular o mal”, están establecidas en función de los aislantes térmicos reflexivos, que son sin duda los más polivalentes y los que mejor se adaptan a las necesidades de cada usuario.

En resumen

Los aislantes térmicos reflectivos son un producto innovador, versátil y muy eficaz.

En muchos aspectos a considerar cuando nos disponemos a elegir un aislante térmico entre todos los disponibles, como el espesor, la conductividad, la resistencia térmica o el comportamiento ante la humedad, los reflexivos suelen obtener la mejor valoración.

No obstante, decir que la instalación de un aislante reflexivo y la de un aislante tradicional puede ser complementaria, lográndose así un aislamiento más potente y eficaz que si se optase por sólo uno de ellos.

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